En la fruticultura moderna, particularmente en sistemas intensivos bajo riego tecnificado, la eficiencia en la infiltración y distribución del agua en el perfil del suelo constituye un factor determinante para la productividad, la estabilidad del rendimiento y la sostenibilidad del huerto. Esta condición adquiere especial relevancia en suelos con baja macroporosidad, baja velocidad de infiltración, texturas arcillosas y/o distintos grados de compactación, donde el manejo del riego se transforma en una variable crítica y altamente restrictiva.
En estos escenarios, la aplicación de acondicionadores de suelo con efecto percolador y humectante, como Numatric®, surge como una herramienta técnica orientada a mejorar la dinámica del agua y del aire en el suelo, favoreciendo el desarrollo radicular y la eficiencia del uso del agua y los nutrientes.
1. Baja macroporosidad y compactación
La macroporosidad del suelo es responsable del drenaje gravitacional, la aireación y el intercambio gaseoso entre el suelo y la atmósfera. En suelos compactados o con alto contenido de arcillas, la proporción de macroporos suele ser insuficiente, lo que se traduce en:
Estas condiciones restringen tanto la absorción de agua como la captación de nutrientes, aun cuando el suelo presente niveles químicos aparentemente adecuados.
2. Baja velocidad de infiltración y sellado superficial
En muchos suelos agrícolas se observa un fenómeno de sellado superficial, asociado a la dispersión de arcillas, tránsito de maquinaria, sodicidad o riegos de alta intensidad. Esto genera:
Desde el punto de vista fisiológico, la planta responde a estas condiciones reduciendo crecimiento radicular, absorción de calcio, magnesio y micronutrientes, y aumentando su susceptibilidad al estrés hídrico y térmico.
Mejorar la infiltración del agua no implica únicamente aumentar la velocidad de entrada del agua al suelo, sino optimizar su distribución en el perfil, asegurando un bulbo húmedo más amplio y profundo, mayor volumen de suelo funcional para raíces activas, mejor equilibrio agua–aire y mayor actividad microbiana aeróbica. Estos efectos tienen impacto directo en la eficiencia del uso del agua de riego, la mayor estabilidad hídrica frente a eventos de alta demanda atmosférica, la mejor absorción de nutrientes móviles y poco móviles y un incremento del vigor radicular y productivo del cultivo.
Numatric® es un acondicionador de suelo y percolador formulado a base de materia orgánica (ácidos fúlvicos), calcio y magnesio solubles de pH ácido, junto con agentes humectantes diseñados para mejorar la dinámica del agua en el suelo.
Desde el punto de vista físico-químico, su formulación permite:
Ensayos demostrativos muestran una reducción significativa del tiempo de penetración de la gota de agua al comparar agua sola versus agua tratada con Numatric®, evidenciando un claro efecto humectante y percolador. Este comportamiento se traduce agronómicamente en:
Al mejorar la infiltración y reducir zonas saturadas, Numatric® favorece el intercambio gaseoso de oxígeno (O₂) y dióxido de carbono (CO₂) en el suelo, condición clave para:
Estos efectos están directamente asociados a una mayor eficiencia en la absorción de agua y nutrientes, especialmente calcio y magnesio, elementos críticos en la calidad de fruta y la integridad de tejidos.
Numatric® puede aplicarse vía fertirriego por goteo o aspersión, con dosis referenciales de 5 a 10 L/ha por aplicación, realizando entre 1 y 3 aplicaciones (o hasta 4 según condición del suelo) con intervalos de 20 a 30 días.
El esquema de aplicación recomendado considera:
Este manejo busca maximizar el contacto del producto con la matriz del suelo y optimizar su efecto percolador.
En suelos con baja macroporosidad, texturas arcillosas y problemas de compactación, mejorar la infiltración y la aireación del suelo constituye una estrategia clave para aumentar la eficiencia del riego, la absorción nutricional y la productividad del huerto.
Numatric® se posiciona como una herramienta técnica eficaz dentro de un programa integral de manejo de suelo, al actuar sobre los procesos físicos que limitan la funcionalidad radicular, contribuyendo a un suelo más estructurado, aireado y eficiente en el uso del agua. Su uso cobra especial relevancia en escenarios de restricción hídrica, alta demanda evapotranspirativa y suelos estructuralmente degradados, frecuentes en zonas frutícolas intensivas.